Hablar sobre las mujeres es algo bastante complicado, pero el representar los clichés del género femenino resulta divertido y caricaturesco en este mundo donde la cultura machista y los prejuicios han establecido diferentes roles a la mujer. Ni Princesas ni esclavas toca el punto mas sensible de todas nosotras, al momento de cuestionar el rol en el que estamos establecidas en este momento, desde ser por momentos sumisa, hasta sentirte poderosa por el sexo o el arma de la inteligencia e intelectualidad.
La obra da inicio con Lupita una mujer ama de casa, sumisa y tradicional que se dedica a servir a sus hijos y a su esposo. Su vida sucede a través de las 4 paredes, acompañada de un mandil y los incondicionales trapeadores y escobas. Jamás cuestiona la autoridad del hombre, ni tampoco es capaz de descubrir hasta donde puede llegar, Lupita vive en el universo del hogar y un confort disfrazado de obligaciones rutinarias.
Seguido del personaje de Lupita llega Thelma, mujer fatal fuerte, una prostituta que causa revuelo en su presentación. Un monólogo abierto sobre la vida de una sexo servidora, amantes, dinero y sin sabores son parte del diálogo que estable este personaje con el público sin dejar pasar los beneficios que obtiene la sociedad de este servicio del bajo mundo, como el hombre llega radiante y satisfecho a casa para no tener mayores exigencias, pero sin dejar de mencionar las desventajas y la soledad.
El último personaje en pasar al escenario es Patricia una mujer de estudios, inteligente, políglota y melómana, el último legado del siglo XX la mujer intelectual, esa mujer que tiene título sobre título, conocedora e incapaz de no dejar por alto cualquier tema, pero a pesar de su nivel intelectual, Patricia padece de la soledad solapada por el espejismo de la mujer imposible, esa mujer que no tiene precio ni nivel para los hombres, solos aquellos ficticios que probablemente tampoco le den seguridad y ese anhelado título de Señora de……
El final de estos tres personajes es inesperado, aunque predecible en ciertos puntos. Tanto Lupita, Thelma y Patricia nos invitan a la reflexión sobre las pesadas etiquetas que nos auto adherimos, nos llama a poner atención sobre los roles que establecemos ante los demás que con el paso del tiempo, descubrimos que somos mas vulnerables e indiferentes.
Una Obra donde cada personaje tiene algo de cada mujer, mas allá del cliché y el encasillamiento, yo también puedo ser Lupita cuando vivo dentro o fuera de mi hogar, pero también la sombra de Thelma puede estar secundándome cuando decido dominar y chantajear a los hombres, pero también puedo ser Patricia por que me encuentro en un círculo donde todo parece ser subestimado por las apariencias pseudo intelectuales.
Agosto se despide de Ni princesas ni esclavas una obra recomendada para todos, no es necesario ser mujer por que también se pueden compartir opiniones, y la risoterapia puede ser buenas para los jueves de este mes caluroso, mas información a cerca de la obra: https://agendamzt.wordpress.com/agenda-cultural/teatro


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