
Un último adiós para el creador de las carrozas del Carnaval, el artista y carnavalero por convicción Rigoberto Lewis, fue despedido y homenajeado en las calles que lo vieron crecer y surgir como uno de los máximos íconos del Carnaval de Mazatlán. El Teatro Ángela Peralta fue el recinto especial en donde al son de los papaquis y el festín de la máxima fiesta de los mazatlecos, se recordó la labor y entrega por parte de “Rigo” desde hace 54 años, cuando diseñó y construyó el primer carro alegórico de la Reina el Carnaval de 1959. En palabras de Raúl Rico director del Instituto de Cultura y el escritor Juan José Rodríguez recordaron al artista del papel maché con anécdotas e historias que han marcaron a lo largo de los 115 años al Carnaval mas famoso de México.
Acompañado de ex reinas del Carnaval, ex Reyes de la Alegría, figuras de la política y la sociedad porteña, El féretro de Rigo estuvo en medio del escenario rodeado de rosas blancas, arlequines, confeti y los músicos de Tambora que entonando los papaquis, revivió la nostalgia y el vació que dejará uno de los personajes mas entrañables de la máxima fiesta. Al finalizar el evento, la carroza arribó las calles de Constitución y Benito Juárez para dirigirse a Catedral, acompañado de un cortejo que no lo dejó hasta el último momento.

En el recorrido por las calles del centro, decenas de personas salían de sus trabajos y hogares a darle el último adiós con aplausos y gestos de cariño. Al llegar a Catedral, lo esperaban otro grupo de personas que se sumó al cortejo. Funcionarios públicos, ex directores de CODETUR y del Instituto de Cultura, así como personal que estuvo laborando en su taller en diferentes ocasiones.
A las 5 de la tarde, el cortejo partió de Catedral con rumbo al Panteón no. 3, tomando la Avenida Alemán para salir a Olas Altas que recibió a Rigo con un cielo nostálgico pintado en tonos cálidos, dándole un último adiós con un atardecer mágico que lo acompañó hasta finalizar su recorrido. Al son de los clásicos de tambora, La carroza fúnebre finalizó su trayecto en las instalaciones del Panteón municipal, donde la alegoría carnavalera continúo entre confeti y la música de banda que entonó los papaquis, cinco de chicle, de Mazatlán a Acaponeta, el niño perdido entre otras piezas que el mismo cortejo solicitó a la banda. Entre aplausos, lágrimas y decenas de rosas blancas Rigoberto Lewis es despedido finalmente entre amigos, colaboradores y familiares que lo vieron crecer a lo largo de mas de 5 décadas en la historia del Carnaval.
Hoy termina un ciclo que le dio un cambio histórico a los desfiles de Carnaval, la fantasía, el glamour del oropel y la magia del arte de Rigoberto Lewis marca una época desde el siglo pasado, para resaltar la máxima fiesta del puerto como una de las mas elegantes y ostentosas por los espectaculares carros alegóricos. Nadie pensaba mas en los detalles de la carroza real como el, cada uno era diferente pero siempre con el propósito de resaltar la belleza de la mujer mazatleca, el pata salada mas carnavalero, nos deja su pasión y amor por nuestra fiesta.
La herencia de Rigo Lewis quedarán en manos de sus sobrinas que seguirán la tradición de la fabricación de los carros alegóricos del Carnaval.
